De Dragones y Jinetes va la cosa
Quien me conoce sabe que me gusta leer. Quien de verdad me conoce sabe que los libros son parte de mi vida. En mi casa siempre hubo libros, curiosamente acomodados en un librero que quedaba justo a la altura de mis ojos. De niña soñaba leer todos esos libros (hoy de adulta sé que muchos de ellos no son de mi interés y es que mi papá no tiene un gusto definido). Hoy las cosas han cambiado. Ese librero se quedó atrás hace mucho tiempo, pero uno nuevo lo reemplaza en estos días, está ahí, en mi sala rebasando por poco mi impresionante altura de metro cincuenta y siete. No sé si alguno de los libros de mi papá siguán ahí, sé que tengo libros suyos que ahora me pertenecen (aunque él insista en que son de los dos), pero ahora en lugar géneros inconexos entre sí, ese libro está lleno de arriba abajo de novelas. Cada tanto uno baja de rango y baja un nivel en la estantería, solo porque esta niña no tiene autocontrol y se compró uno de los muchos libros que le faltan. Muchos otros, aun queridos...